Hace 40 años: el Citroën BX 4TC, la audaz Grupo B con presupuesto mínimo
Hace cuarenta años, en un universo automovilístico donde la palabra "desperdicios" adquiría todo su sentido, Citroën se lanzó a la arena del Grupo B con el BX 4TC, un coche que podría haber figurado en el Panteón de fracasos gloriosos si no hubiera estado tan cruelmente expuesto a los focos. Se habla de un modelo imaginado a la carrera, como el último croissant de una panadería de barrio, a base de ingredientes reciclados — restos de Peugeot, un toque de Simca, todo regado con un buen viejo copiar y pegar. Para ser honesto, estamos más cerca del trastoque que de la ingeniería excepcional.
La pasión devoradora del Grupo B
El Grupo B era la altitud vertiginosa del rallye donde solo los más audaces se aventuraban. Citroën, con los dos pies en el plato, comenzó su historia con la Visa 1000 Pistas en 1984 — un modelo respetable, pero que parecía una pequeña ratona entre leones rugientes. Así que, para intentar competir con la célebre Peugeot 205 Turbo 16 — que estaba en la cima de su forma —, Citroën se llenó de ideas extravagantes. Querían dejar su huella en los paddocks, pero la realidad era que cada céntimo contaba.
Aquí hay algunos hechos sabrosos sobre este período:
- Peugeot acaparaba los presupuestos como un niño con caramelos.
- La BX, aunque prometida a la gloria, estaba severamente desventajada desde el principio.
- La dirección de Citroën no quería oír hablar de una rival que pusiera su buque insignia a la sombra.
Un diseño tambaleante y un presupuesto ridículo
Intentemos entender el milagro — o más bien el fiasco. Para erigir la BX 4TC, había que alargar el morro 28 cm, lo que, hay que decirlo, la convertiría en una suerte de torpedo mal equilibrado. Sus diseñadores jugaron con componentes heterogéneos, como un chef que intenta cocinar un plato estrellado con solo sobras de la nevera:
- ¿Motor de la 505 Turbo? ¡Sí, gracias!
- ¿Caja de cambios de la SM? Perfecto, pero siempre falta un pequeño algo.
- ¿Diferencial trasero de un viejo modelo Peugeot? Solo para decir que hay algo de real.
Y para no olvidar, ¿cómo olvidar esa famosa dirección Diravi que anunciaba "la fluidez" pero ofrecía más bien el dosaje de un aliño a ciegas? Todo esto, sin un presupuesto específico para la competición. Pero, ¿por qué no, verdad?
Los inicios caóticos en los rallyes
La BX 4TC fue presentada a la prensa en noviembre de 1985 y el sonido fue menos un crescendo de alabanzas que un concierto de silbidos. Se podía entonces esperar 200 caballos para 1280 kg, lo que debería dar alas. Sin embargo, la realidad era tan emocionante como una hoja muerta cayendo sobre una acera en pleno mes de agosto. Apenas lanzada, el coche ya tenía un serio golpe en un ala. Los periodistas, incluso los más benevolentes, escribían artículos llenos de reservas.
Probablemente, los momentos más gloriosos de este auto se convirtieron en puntos de crueldad inclusiva:
- Abandono en el Monte-Carlo 1986 — ¡un clásico!
- Sexto lugar en el rally de Suecia — la única luz de esperanza en medio de la tormenta.
- Un callejón sin salida estratégico para mejorar su comportamiento — aún hay que poseer un poco de sentido común.
Un final casi trágico
¿Y qué decir del final? Se comienza a producir 200 vehículos para las homologaciones, pero había que añadir una pequeña ironía: el 4TC no se vende. Con un precio exorbitante de 248,500 Francos — imagina el precio de un apartamento, o un coche eléctrico hoy en día. Citroën terminó cediendo, reduciendo los precios en casi un 40%. Los coches no vendidos fueron enviados directamente al desguace.
- Los 200 modelos ensamblados se convirtieron en una triste broma en el sistema.
- Fue necesario amenazar a los propietarios para que devolvieran sus tesoros — piezas que se volvieron rarísimas.
- Al final, menos de la mitad fue recuperada.
Una epopeya que permanece en la memoria
A pesar de todo este caos, la BX 4TC demostró que podía mantenerse en la carretera. Con buenas condiciones y un ajuste meticuloso, ¿cómo podría haber tomado pequeñas trampas en el asfalto? Esta ciudad está llena de misterios, en los que cualquier aficionado a la automoción francesa habría estado encantado de pensar. Philippe Wambergue, un piloto de rallye, afirmaba incluso que si hubiera tenido más desarrollo, habría sido muy probable que sorprendiera a muchos competidores.
Entonces, ¿qué pasa 40 años después de su nacimiento, con este Citroën BX 4TC? Mientras algunos lamentan su fracaso, otros luchan por poseer uno, convertido en un coleccionista inesperado. Para los nostálgicos y amantes de la historia del {deporte automovilístico}, este coche urbano con un diseño audaz merece que se recuerde su valentía. Además, hay incluso unidades que resurgen en el mercado.
Fuente: www.caradisiac.com
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